Abdul Haqq Salaberría, del partido PRUNE: “Queremos ser más mediadores, gestores y dinamizadores entre los inmigrantes y las administraciones”

Hasta 1992 era Javier, pero ahora se llama también Abdul Haqq, y mantiene sus dos primeros apellidos: Salaberria y Urbe. Este periodista donostiarra de 47 años, que se define como «nuevo musulmán» ya que no le gusta la palabra converso, es delegado en Euskadi de la Unión Europea Musulmana y miembro de varias asociaciones como Islamaren Adiskideak-Las amistades del Islam, constituida por musulmanes de diferentes orígenes, aunque mayoritariamente son del País Vasco.

Con estos antecedentes no es extraño que el Partido Renacimiento y Unión de España (PRUNE) constituido el pasado mes de junio, le haya nombrado su delegado en Euskadi. Pero Salaberria recalca que no es un partido confesional «porque sería una limitación cuando queremos dirigirnos a todas las minorías de inmigrantes». Tampoco es islamista, a pesar de que la mayoría de sus miembros sean musulmanes y se plantee defender principalmente los derechos de este colectivo.

«Yo entiendo que islamista es aquel que pretende implantar la sharia en un territorio de mayoría musulmana, y ese no es el caso de Euskadi». Explica que su intención es hacer política, en base a unos principios musulmanes, «pero en el terreno de la realidad, no en el de la demagogia». «Queremos hacer sobre todo mucho trabajo en la base social, en favor de las necesidades de todas las minorías étnicas, culturales y religiosas», detalla.

El PRUNE celebró a mediados de diciembre un encuentro nacional en Madrid para impulsar el proyecto en todo el Estado, con el nombramiento de los delegados, el régimen interior y el programa político. Su objetivo será concurrir a las elecciones municipales de mayo. Salaberria afirma que su labor como delegado será afianzar el partido y lanzar una campaña de afiliación. No oculta que en Euskadi va a ser bastante difícil constituir listas electorales. «Por el momento somos más un deseo que una realidad», agrega.

El pasado año se multiplicaron los partidos dirigidos a inmigrantes, como es el caso del Partido de los Extranjeros (PDEX) o el Partido de los Inmigrantes Nueva Generación (PIN). Todos ellos se plantean presentar candidaturas a nivel nacional, pero fijan su atención sobre todo en municipios del sur y el levante español, donde tendrían un mayor caladero de votos.

Mediadores y gestores

Salaberría justifica el surgimiento de este tipo de partidos en que «los tradicionales solucionan temas muy puntuales o que tienen mucha repercusión mediática, pero no entran en el fondo de los problemas». A modo de ejemplo, expone que se discute mucho sobre el velo o el burka, pero no sobre otras cuestiones que no salen al debate público.

En estos momentos, el objetivo del Prune, más allá de alcanzar una concejalía o una alcaldía, es que los ayuntamientos les tengan en cuenta. «Queremos ser más mediadores, gestores y dinamizadores entre los inmigrantes y las administraciones. De ahí es donde luego podremos obtener votos. Creemos que es el modelo político más adecuado, ya que el otro, el de los partidos que solo se acuerdan de los ciudadanos en las elecciones, está ya desfasado», dice.

Denuncia la discriminación que se producirá en las elecciones municipales del próximo año, ya que sólo podrán votar los ciudadanos de la UE, los nacionalizados o aquellos que pertenezcan a países con los que España tenga un acuerdo de reciprocidad, caso de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Noruega y Nueva Zelanda. Por tanto, la gran mayoría de los marroquíes, argelinos o senegaleses, por ejemplo, no podrán ser candidatos ni elegir a sus representantes municipales. Salaberria cifra en unos 30.000 los musulmanes residentes en Euskadi, pero censura que no hay estadísticas que revelen cuantos de ellos están nacionalizados. Cree que en Gipuzkoa habrá unos 6.000 y de ellos podrían votar un millar. El Departamento de Inmigración del Gobierno Vasco ha informado que el sábado concluye el periodo de inscripción que da derecho a votar.

El delegado del PRUNE incide en que las demandas principales del colectivo musulmán en Euskadi son: cementerios propios, regulación de las mezquitas, mataderos en los que se cumpla el rito Alhal, que se practique la circuncisión en la sanidad publica, y profesores de Religión Islámica en colegios vascos. Mantiene que son temas que no se incluyen en los programas electorales de los partidos tradicionales y sobre los que las administraciones no se ocupan, «cuando la ley dice que son derechos». Lamenta que «son cuestiones que no dan ni votos ni dinero».

Demandas

Salaberria lleva años demandando al Ayuntamiento de San Sebastián un cementerio para que los musulmanes puedan cumplir el rito funerario de la sharia, y ha recurrido incluso al Ararteko. Denuncia que debido a esta carencia la mayoría de los familiares de las personas que fallecen en Donostia deben optar por la repatriación del cadáver a su país de origen, lo que supone un desembolso medio de unos 6.000 euros.

Sobre los mataderos, afirma que este año, de cara a la fiesta del cordero, se han sacrificado en Euskadi 20.000 ejemplares, «y lo han hecho de forma alegal, que no ilegal». Sobre la circuncisión, admite que no se trata de un problema de salud, pero destaca que para ellos sí es vital por motivos religiosos, y lo considera, además, un derecho. También es muy crítico con que las mezquitas -hay una sesenta en Gipuzkoa, las principales en Zumarraga y Errenteria- se rijan por la normativa que se aplica a las salas de fiestas. En lo que respecta a los profesores de Religión, está expectante ante la transferencia de esta competencia a la CAV.

Otro tema que preocupa al delegado del PRUNE en Euskadi es el incremento de actitudes racistas y xenófobas. Lo achaca a que en los últimos años se ha producido un elevado aumento de la inmigración «que ha amenazado la seguridad, valores, realidades e identidad de la población local». Además, señala que «la crisis económica ha provocado que la gente crea que los inmigrantes quitan puestos de trabajo y se quedan con demasiadas ayudas sociales». A su juicio, «todo esto es porque la política de inmigración ha sido desastrosa». «A los inmigrantes no se les ha hecho ningún favor adocenándolos en la subvención pública y a la sociedad de acogida se le ha dado una sensación de estar despilfarrando el dinero», concluye.

FUENTE: http://www.diariovasco.com

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